El pecado de la humanidad comenzó del árbol de la ciencia del bien y del mal en el huerto del Edén, y el secreto del perdón de pecados y la vida eterna está en el árbol de la vida, que también se encuentra en el huerto del Edén.
Jesús nos hizo saber que Él mismo es la realidad del árbol de la vida, diciendo: “El que me come, él también vivirá por mí”, y abrió el camino al árbol de la vida mediante la Pascua del nuevo pacto.