Al igual que la oración del publicano, aquellos que comprenden que son pecadores y se arrepienten, no se enaltecen, sino saben cómo humillarse y sirven a los hermanos y hermanas. A los que practican la voluntad de Dios y lo obedecen, Dios les da el poder del Espíritu Santo para atraer muchas almas a la salvación como un imán; no obstante, el conflicto surge cuando la gente trata de ser enaltecida y actúa con una actitud autoritaria. (Fábulas de Esopo: El asno en la piel de león)