¡Oh sol, levántate! ¡Oh alba, despeja las tinieblas! ¡Den comienzo a un nuevo día y preparen una nueva mañana con voz potente! Un misterioso país del extremo del oriente, en los fines de la tierra, donde la mañana comienza con la luz de la esperanza, la Iglesia de Dios, la Ciudad Santa, ilumina al mundo entero. El Templo de Jerusalén de la Iglesia de Dios, está construido en Bundang, como un caballo blanco que espera la luz del alba, después de beber de un manantial de vida. La ciudad de Jerusalén en Israel, es recordada en la historia como la tierra bendita. Del mismo modo, el Templo de Jerusalén es ahora un pacífico lugar de reposo para los que anhelan a la Jerusalén celestial profetizada en la Biblia. Salas de estudio para los miembros, entusiasmados por la palabra de Dios. Área de recreo donde los miembros se alegran unos a otros con palabras de gracia. En el hermoso templo no puede existir odio ni división, pues está lleno del tarareo de los ángeles. Son construcciones de estilo europeo diseñadas para los hermanos y hermanas que vienen volando desde lejos. Son lugares de descanso como los cálidos brazos de la Madre, para los hermanos de todas las naciones del mundo que visitan Corea para estudiar la Biblia. La Gran Asamblea de la Iglesia de Dios, ubicada en el centro de Bundang, se levanta como la luz de una antorcha que alumbra al mundo. La Gran Asamblea, el centro de la Iglesia de Dios, está guiando activamente la obra del evangelio. La Iglesia de Dios está en todo lugar de Corea. La hermosa y ordenada apariencia de los 400 templos de Corea, llama la atención de los visitantes. Aquí están los miembros de la Iglesia de Dios, que comparten la tristeza y la alegría con el prójimo mediante buenas obras, constituyéndose en buenos ejemplos para la sociedad.