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Los santos de la Iglesia de Dios hacen del mundo un lugar beneficioso llevando a cabo buenas obras y guardando los mandamientos de Dios de acuerdo con las enseñanzas de la Biblia. La Biblia registra que los que obedecen las palabras de Dios y desempeñan el rol de la sal y la luz, son los santos de la Iglesia de Dios que entrarán en el reino de Dios.

Las obras de los santos de la iglesia de Dios primitiva

Hace dos mil años, Jesús enseñó un secreto que nos permite entrar en el reino de los cielos. Ese secreto es que debemos renacer. Renacer va acompañado de un “cambio” que significa deshacerse de uno mismo y perdonar, armonizar y unificarse con los hermanos y hermanas.

Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.Mateo 5:20

En ese entonces, los escribas y fariseos se esforzaban mucho por parecer justos ante la gente. Jesús dijo que podemos entrar en el reino de los cielos si somos más moralistas y honestos que ellos. Significa que, si tenemos una personalidad malvada y malos hábitos, finalmente nunca podremos entrar en el reino de los cielos.

Pedro, el principal discípulo de Jesús, dijo: “Poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Él testificó que “si estas cosas están en nosotros, y abundan, no nos dejarán estar ociosos ni sin fruto” (2 Pedro 1:3-9). Esto significa que podemos llevar hermosos frutos en nuestra vida si renacemos con una personalidad hermosa mientras nos arrepentimos.

El apóstol Pablo dijo: “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás”. Esto es evidencia de que el apóstol Pablo dio prioridad a la fe y seguridad de su hermano antes que a su propia felicidad. Ya que el apóstol Pablo tenía un corazón y una fe tan hermosos, Dios recompensó cada obra que hizo con frutos (1 Corintios 8:11-13).

Las obras de los actuales santos de la Iglesia de Dios

Si hoy hubo algo que les hizo estar incómodos o herir los sentimientos el uno del otro, digamos: “Lamento no haberme acercado primero y lamento no haberlo perdonado primero”. Si todos los santos de la Iglesia de Dios se aman y se consuelan mutuamente con palabras como: “Siento no ser más cálido con usted y lamento no ser más afectuoso con usted”, empezando con su familia e incluso en la iglesia, entonces Dios responderá dándonos buenos frutos del Espíritu Santo. Además, podremos entrar en el reino de los cielos con una gran bienvenida.

Pongamos en práctica día a día las palabras de Dios “debemos renacer”, para que en esta tierra también podamos crear un pequeño cielo y ser los santos de la Iglesia de Dios que reciben mayor gloria y bendiciones en el reino de los cielos.