Desafortunadamente, muchas personas no buscan recibir esta promesa segura. Por supuesto, puede haber razones por las que les resulte difícil creerlo, pero más exactamente, es porque confían vagamente en que tales desastres no les sucederán.
Lo mismo ocurrió en los días de Noé. Aunque él dedicó largos años a la construcción de la gran arca, y aun cuando la lluvia comenzó a caer con fuerza, las personas de aquella época continuaron con su vida cotidiana con indiferencia. No previeron que aquella lluvia se convertiría en un diluvio.
De esa forma, así son los desastres, impredecibles. Es imposible conocer con certeza cuándo, dónde o de qué manera ocurrirán, y prepararse de manera perfecta para ellos. Por supuesto, es una fortuna sobrevivir en medio de una calamidad por casualidad o buena suerte, pero ¿no es demasiado peligroso e imprudente dejar cada instante de nuestra vida en manos del azar?
Toda la humanidad necesita la promesa segura de Dios. Esa promesa es la Pascua del nuevo pacto, por la cual los desastres pasan por encima.
00:00 El diluvio de Noé
00:51 La razón por la que no entraron en el arca
01:57 El estado de los que se quedaron atrás
02:42 Los desastres de hoy
03:12 La medicina para los desastres: La Pascua del nuevo pacto
04:10 No se trata de suerte o casualidad, sino de la promesa segura de Dios
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