La humanidad fue engañada por Satanás en el reino celestial y, habiendo traicionado a Dios, fue arrojada a esta tierra a causa de ese pecado. Para buscar a los hijos perdidos del cielo, concederles el perdón de pecados y traerlos de vuelta al reino de los cielos, Jesús vino hace dos mil años, y Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre han venido en esta época.
A través de las parábolas de los talentos y las minas, Jesús enseñó en detalle cómo los hijos que han llegado a comprender el amor de Dios pueden traer alegría a Dios. Así como Dios ha predicado incesantemente para buscar a los hijos perdidos del cielo, nosotros también debemos buscar a nuestros hermanos y hermanas perdidos; este es el regalo más precioso que podemos ofrecer a Dios.
Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. […] Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. Marcos 1:35, 38
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