Cuando los hijos de Dios se convierten en la sal y la luz del mundo según las enseñanzas de Dios, manifiestan su gloria mediante sus buenas obras y guían a la humanidad hacia Dios con la verdad del nuevo pacto, él se complace y les concede abundantes bendiciones para el día en que se presenten ante él.
Si hemos recibido a Cristo Ahnsahnghong y a la Madre celestial Jerusalén en la época del Espíritu Santo, a partir de este momento debemos despojarnos de los malos hábitos asimilados del mundo y revestirnos del nuevo hombre como cristianos. A medida que este mundo pierde cada vez más su piedad y se vuelve más perverso y malvado, debemos darnos cuenta de que el día del juicio de Dios está cerca, tal como en los días de Noé y de Lot, y llevar una vida aún más piadosa.
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:1-2
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